DESTERRANDO 7 MITOS SOBRE LA LACTANCIA MATERNA

Cuando una mujer está embarazada o acaba de tener a su bebé, elige, entre otras cosas, la forma de alimentación que desea para su hijo. Elijas la forma de lactancia que elijas, ya sea materna o artificial, lo más importante es que tengas en tus manos toda la información necesaria para que puedas tomarla de la mejor manera posible.

Dar de mamar es una elección totalmente personal y, obviamente, no se es mejor o peor madre por dar teta o dar biberón. Tanto la mujer que decide que quiere

Dar biberón desde el primer momento, como la que desea amamantar a su hijo hasta los 4 años quieren lo mejor para su hijo y toman sus decisiones en función de la información que tienen y de sus deseos. Por ello, para tomar una decisión u otra, lo más importante es informarse.

En cuanto a lactancia se refiere, ya sea materna o artificial, es usual que opinen las vecinas, madres, hermanas, amigas…  De hecho, todos hemos oído alguna vez comentarios del tipo “no tienes suficiente leche”, “tu leche no le alimenta”, o el clásico “no te compliques y dale biberón”.

Por eso vamos a explicar y desvelar los 7 mitos más extendidos que existen sobre la lactancia materna y que te ayuden a tomar la mejor decisión para tu tándem personal bebé-mamá.

  1. Tu pecho es pequeño:

No pocas veces se relaciona erróneamente la capacidad de fabricar o almacenar leche con el tamaño del pecho.

Queremos que quede claro que esta afirmación es totalmente falsa. Los cambios de tamaño del pecho dependen exclusivamente de la cantidad de grasa que hay en la mama y no del tejido glandular, por lo tanto, el tamaño del pecho no tiene que ver con la cantidad de leche que se produce en la lactancia.

  1. No tienes suficiente leche:

Otro de los mitos más extendidos sobre la lactancia materna es que no puedes seguir dándole el pecho a tu hijo porque no tienes suficiente leche.

Obviamente esta afirmación es también falsa porque la hipogalactia verdadera, es decir, que por algún problema, generalmente hormonal, el cuerpo no es capaz de producir leche suficiente, se da en un porcentaje irrisorio de los casos.

  1. Se queda con hambre:

Esto es totalmente falso. Los primeros días tras el nacimiento del bebé, la mamá no produce la leche que producirá el resto de su lactancia, sino una leche muy concentrada y nutritiva,

Llamada calostro. Es el oro de la lactancia.

La cantidad de calostro que necesita el bebé es muy poquita, ya que su estómago es muy pequeño. Por lo tanto, el volumen de calostro que producimos es

Justo el necesario para alimentar a nuestro bebé recién nacido. Por otro lado, como su estómago es tan pequeño, necesita comer de forma frecuente. Pero

Esto no es porque haya un problema con la leche de la madre.

Una vez que dejamos de producir calostro, el bebé solo se queda con hambre si la lactancia no es a demanda, es decir, la mamá no se lo pone al pecho siempre que el bebé quiera comer y el tiempo que sea necesario. Cuando a lactancia materna se refiere ¡relojes fuera!

  1. Hay que beber mucha leche:

Uno de los peores mitos sobre la lactancia materna. Lo que una madre debe hacer para estar sana (que no para tener una buena lactancia) es tomar una dieta equilibrada, pero nunca tomar mucha más leche de la que tomaría habitualmente.

  1. Como mi madre no pudo amamantar yo tampoco podré:

La anterior generación de madres es famosa por ser la generación del biberón. Pocas fueron las mujeres que dieron pecho más allá de uno o dos meses. Debido a la desinformación de aquellas décadas, son muchas las madres que piensan que no pudieron dar el pecho a sus bebés más tiempo porque no tenían leche. Sin embargo, ahora ya sabemos que la hipogalactia se da en un porcentaje muy bajo de los casos y además no es genética ni hereditaria, así que si vuestra madre no pudo amamantar, no significa que vosotras no podáis, así que desterrad ya este mito sobre la lactancia.

  1. Si me hacen cesárea no podré amamantar:

Otro de los mitos sobre la lactancia más extendidos en los últimos tiempos. La progesterona, hormona que durante el embarazo se encuentra en el cuerpo en unos niveles muy elevados, y tiene un efecto inhibidor sobre la síntesis de leche, se reduce estrepitosamente cuando se produce la salida o extracción de la placenta, independientemente del tipo de parto. Esto y solo esto es lo que hace que se inicie la producción láctea en la madre.

Muy distinto es que en muchos hospitales no se mantenga a la madre y al bebé juntos hasta varias horas después de una cesárea, lo que impide el contacto piel con piel y el enganche precoz al pecho.

  1.  Con pezón plano o invertido no es posible amamantar:

aclaremos que posible sí es, aunque más difícil.  De hecho, la mayoría de los pezones de este tipo, con un buen agarre y estimulación consiguen salir hacia afuera.

Por eso, es fundamental un adecuado asesoramiento que consiga que  estas madres puedan instaurar una lactancia feliz y no terminen abandonándola.

Y tu ¿Conocías estos 7 mitos sobre la lactancia materna? ¿Estás preparada para dar a tu bebé lo mejor de ti? ¡Conoce ya nuestros cojines de lactancia!

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